domingo, 13 de septiembre de 2009

El Parterre

El parterre es tan triste. Aquel niño sentado solo en el banco cercano a la Estatua. Su padre ya no está. Nunca más estará. La música de la fuente no tiene cuerpo, pero la siente. Y la Estatua le mira. Le señala un lugar lejano en el horizonte donde las flores son azules y los atardeceres dorados. La melodía vuelve y le eleva.
El parterre es tan eterno. Aquel hombre mirando el banco cercano a la Estatua. Su madre ya no está. Nunca más estará. Los paseos están vacíos. Aquella pelota cubierta de barro entre las hojas. La Estatua le sonríe y le abre la puerta del tiempo. Ve al niño en el banco y se sienta junto a él. La melodía vuelve y le eleva y su garganta se llena de emoción y sus lágrimas condensan su alegría.
La madre del niño llega. No le gusta que su hijo hable con desconocidos. Le coge de la mano y se marchan. Ahora el hombre está sentado solo en el banco cercano a la Estatua. La puerta del tiempo se ha cerrado.

6 comentarios:

EURICE dijo...

Tristeza llena de belleza. Un relato muy sentido y emotivo.
Un saludo

Desdichado dijo...

Gracias Eurice. Forma parte de mi blog con Rex, cuando era un blog más cambalache. No se si es un relato bello, pero sí muy íntimo.
Navegar por tu blog es cruzar una puerta que había dejado atrás, pero tras la que me encuentro como en casa.
Saludos.

Angus dijo...

Me gusta. :)

Desdichado dijo...

Gracias Angus. He pasado por tu página y viniendo de tí, aprecio mucho que te guste.

KUBAN dijo...

Hermosos relato. Gracias. Volveré.

Ivan Ignacio dijo...

Que triste relato, pero no le quita la belleza en lo mas mínimo.

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