Esta tarde, me he sorprendido a mí mismo ensimismado en mis pensamientos y preocupaciones, reflejado en el cristal de la ventana. Evidentemente, he descubierto por qué la expresión del gorila me resultaba enormemente familiar.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Un aire familiar
Cuando vi a este gorila, le encontré cierto aire familiar. Pero no sabía explicarlo.

Esta tarde, me he sorprendido a mí mismo ensimismado en mis pensamientos y preocupaciones, reflejado en el cristal de la ventana. Evidentemente, he descubierto por qué la expresión del gorila me resultaba enormemente familiar.
Esta tarde, me he sorprendido a mí mismo ensimismado en mis pensamientos y preocupaciones, reflejado en el cristal de la ventana. Evidentemente, he descubierto por qué la expresión del gorila me resultaba enormemente familiar.
sábado, 29 de mayo de 2010
BIRTH SCHOOL WORK DEATH
Inspirado por la canción BIRTH SCHOOL WORK DEATH THE GODFATHERS, reflexiono sobre la linealidad de mi vida. Sin salirme del guión. Un buen guión eso sí, pero no dejando lugar a la improvisación.
Trato de ver la mitad de la botella del tiempo que me queda medio llena, para incorporar a mi vida la parte de aventura que añada esta nueva palabra a las dos últimas del título de éste post que me quedan por seguir experimentando.
sábado, 6 de marzo de 2010
Paseando por mi ciudad
Camino por una ciudad, donde a falta de más de diez días para la fiesta, desde las calles más pequeñas hasta las más anchas avenidas, aparecen cortadas de un día para otro, erguiéndose en mitad de las mismas enhiestas carpas baratas a modo de grandes tiendas de campaña, que deben costar unas tres ó cuatro horas a lo sumo el montarlas. De hecho, cuando acaba la fiesta, en una sola noche se desmontan todas las de la ciudad.
¿Cómo se justifica? Ah, sí...ya lo veo, hay tres niños jugando al balón junto a la carpa vacía en la gran calle de cuatro carriles cortada. Sus padres estarán orgullosos de verles. Toda la calle para ellos.
No importa que durante la semana, muchos, nos veamos afectados en el intento de mantener nuestra rutina diaria. Si se produce una emergencia y un enfermo ó un anciano necesita atención médica urgente y no puede llegar a tiempo una ambulancia, no será más que un daño colateral a la fiesta.
En pocos días, cuando llegue la gran fiesta, aquí, en mi ciudad, los humanos ganarán a los perros meando por las esquinas y junto a los puestos de churros.
Pero este es el sacrificio que muchos tenemos que pagar para el famoso "Pan y Circo" que tan buen resultado le dio a la Antigua Roma.
¿Cómo se justifica? Ah, sí...ya lo veo, hay tres niños jugando al balón junto a la carpa vacía en la gran calle de cuatro carriles cortada. Sus padres estarán orgullosos de verles. Toda la calle para ellos.
No importa que durante la semana, muchos, nos veamos afectados en el intento de mantener nuestra rutina diaria. Si se produce una emergencia y un enfermo ó un anciano necesita atención médica urgente y no puede llegar a tiempo una ambulancia, no será más que un daño colateral a la fiesta.
En pocos días, cuando llegue la gran fiesta, aquí, en mi ciudad, los humanos ganarán a los perros meando por las esquinas y junto a los puestos de churros.
Pero este es el sacrificio que muchos tenemos que pagar para el famoso "Pan y Circo" que tan buen resultado le dio a la Antigua Roma.
jueves, 18 de febrero de 2010
Clarimonde, la muerta enamorada
Narración encuadrada en el género de terror, pero esta clasificación es un error generalizado.
"La muerta enamorada", es un relato de Théophile Gautier, escrito en 1836, donde se trata fundamentalmente del amor pasión, del que tanto ha escrito Stendhal, y que es capaz en un instante de acabar con la más férrea disciplina y forma de vida del enamorado. El amor pasión que se funde con el misticimo y nos situa a quien amamos en un lugar destinado a las diosas, en un lugar inmortal. Un lugar donde vigilia y sueño se confunden, donde se pierde la línea que separa lo real de lo soñado.
El amor pasión entra de pleno en el concepto místico del erotismo, ó en lo que yo al menos considero el erotismo. Algo que va mucho más allá del contacto sexual, incluso independiente del contacto sexual. Coincido con Juan Benet, tal y como recordaba recientemente José Andrés Rojo, en el pasaje cargado de erotismo de la novela Rojo y Negro de Stendhal, donde Julián Sorel coge la mano de Madame Renal. Yo aporto la escena de La Cartuja de Parma. En mi mente perdura más intensamente desde mi adolescencia, la felicidad de Fabrizio del Dongo, cuando desde la ventana de su celda en la Torre Farnese, veía a la bellísima Clelia y con complicidad se lograba comunicar con ella, diciéndose tanto con tan poco.lunes, 1 de febrero de 2010
Soy el dueño de mi destino/ Soy el capitán de mi alma
Invictus, del latín, no vencido.
Y en efecto, tal como se recoge en los versos del poema de William Ernest Henley, Invictus:
"Más allá de la noche que me cubre negra como el abismo insondable, doy gracias a los dioses que pudieran existir por mi alma invicta. - En las azarosas garras de las circunstancias nunca me he lamentado ni he pestañeado. - Sometido a los golpes del destino mi cabeza está ensangrentada, pero erguida. - Más allá de este lugar de cólera y lágrimas donde yace el Horror de la Sombra, la amenaza de los años me encuentra, y me encontrará, sin miedo. - No importa cuan estrecho sea el portal, cuan cargada de castigos la sentencia, soy el amo de mi destino: soy el capitán de mi alma".
La vida no es un camino de rosas, en ocasiones puede darnos reveses, pero pese a todo, permaneceremos Invictus, mientras seamos fieles a nosotros mismos, mientras mantengamos nuestros propios ideales y no agachemos la cabeza ante la injusticia y la tiranía que nos depare nuestro destino (algo difícil en estos tiempos de doble moral). Toda una lección la de William Ernest, que perdió una pierna por enfermedad (tuberculosis), e inspiró el personaje de Long John Sylver a su amigo Stevenson. Curiosamente, siempre he sentido simpatía por el pirata de La Isla del Tesoro con su loro y su pata de palo. Será porque también es Invictus.
Podremos perder batallas, pero permaneceremos Invictus mientras no nos perdamos a nosotros mismos.
Y en efecto, tal como se recoge en los versos del poema de William Ernest Henley, Invictus:
"Más allá de la noche que me cubre negra como el abismo insondable, doy gracias a los dioses que pudieran existir por mi alma invicta. - En las azarosas garras de las circunstancias nunca me he lamentado ni he pestañeado. - Sometido a los golpes del destino mi cabeza está ensangrentada, pero erguida. - Más allá de este lugar de cólera y lágrimas donde yace el Horror de la Sombra, la amenaza de los años me encuentra, y me encontrará, sin miedo. - No importa cuan estrecho sea el portal, cuan cargada de castigos la sentencia, soy el amo de mi destino: soy el capitán de mi alma".
La vida no es un camino de rosas, en ocasiones puede darnos reveses, pero pese a todo, permaneceremos Invictus, mientras seamos fieles a nosotros mismos, mientras mantengamos nuestros propios ideales y no agachemos la cabeza ante la injusticia y la tiranía que nos depare nuestro destino (algo difícil en estos tiempos de doble moral). Toda una lección la de William Ernest, que perdió una pierna por enfermedad (tuberculosis), e inspiró el personaje de Long John Sylver a su amigo Stevenson. Curiosamente, siempre he sentido simpatía por el pirata de La Isla del Tesoro con su loro y su pata de palo. Será porque también es Invictus.
Podremos perder batallas, pero permaneceremos Invictus mientras no nos perdamos a nosotros mismos.
jueves, 26 de noviembre de 2009
El Malogrado y los tres cerditos

"El malogrado", novela de Thomas Bernhard. Narra la historia de tres hombres. Los tres eran jóvenes virtuosos del piano, que coincidieron en Salzburgo para recibir clases magistrales de Vladimir Horowitz. Esto significó el final de la carrera de dos de ellos, al apreciar el grado de virtuosismo del tercero, Glenn Gould, que nunca podrían alcanzar. El narrador, identificado con el autor, y Wertheimer, los dos frustrados virtuosos, viven una vida gris, que culmina veintiocho años después con el suicidio de "El malogrado" Wertheimer.
La lectura de la novela me hace verme a mí mismo, en la búsqueda de la perfección destructiva. Con los conceptos de todo ó nada, éxito ó fracaso, ganar ó perder, sin posiciones intermedias. Carga genética de sangre manchega paterna que me predispone al sufrimiento y aprendizaje desde la infancia y adolescencia para encontrar en el reconocimiento de los demás el éxito personal.
La perfección, necesaria para conseguir objetivos, pero destructiva cuando se convierte en obsesión. Creo que me he dado cuenta a tiempo. Espero.
Como ejemplo de aprendizaje desde la infancia, la universal historia de los tres cerditos. El más laborioso, inteligente y responsable de los cerditos, construye una sólida casa, que a la postre salva a sus menos brillantes hermanos y a sí mismo de las garras del malvado lobo (el mundo).
Pero ¿no vale la pena ser el cerdito de la casita de paja ó a lo sumo el de la casita de madera? La perfección absoluta nunca se alcanza. Nunca se está lo suficientemente seguro de nada. Un huracán se hubiera llevado la casa de ladrillo del cerdito laborioso. Quizá otro cerdito mejor aún la hubiera construido de hormigón armado ó mejor aún hubiera podido construir un bunker.
Pero la búsqueda de la perfección y la búsqueda de la felicidad ¿donde tienen su punto de equilibrio? ¿en el centro de gravedad permanente que buscaba Franco Battiato?
miércoles, 14 de octubre de 2009
AGORA
Agora es una película muy didáctica. Amenábar nos hace ver lo insignificantes que somos en el universo, a través de las imágenes en el espacio, la pequeñez de la tierra en comparación con esa negrura estrellada; y al mismo tiempo, el fanatismo , el ansia de poder de los manipuladores del cristianismo que se creen el centro del mundo.
Agora condensa toda la negrura de los fanatismos religiosos y la fuerza de la luz del saber. Agora es un desfile de personajes tipo que nos encontarmos a lo largo de nuestra vida: La cobardía, la soberbia, la conveniencia, la traición, la debilidad del ser humano; y la serenidad, el coraje, la pureza, la búsqueda de la verdad, en este caso científica, el espíritu de sacrificio en Hipatia.
Agora me hace pensar en que el avance científico ha perdido 1200 años. El tiempo que va desde Hipatia hasta Kepler, y que si no hubiera sido por el fanatismo religioso, podríamos estar paseándonos por la Luna en una bicicleta espacial, en alguna ciudad que bien podría llamarse Hipatia, en honor a la verdad.
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