"Usted es un hombre feliz. Le compadezco, señor, por ser tan fácilmente feliz. ¡Ya tiene que haber caído bajo un hombre para creerse feliz...!¡Ah!, usted es feliz, señor. ¡Y qué! Si usted dijera: soy un virtuoso, comprendería lo que en esta frase se sobreentiende: sufro menos que otros. Pero no, usted es feliz. ¿Fácil de contentar entonces? Le compadezco y considero más distinguido mi mal humor que su felicidad celestial. Llegaría incluso a preguntarle si los espectáculos de la vida le bastan. ¡Qué! ¿Nunca sintió ganas de irse, aunque solo fuera por cambiar de espectáculo? Tengo muy serias razones para compadecer a quien no ama la muerte."
Borrador de la carta que pensaba escribir Baudelaire a J. Janin.
viernes, 8 de junio de 2012
martes, 20 de marzo de 2012
Maria unser frowe
En este fin de semana transcurrido en la celda de un Monasterio Cisterciense, he descubierto esta pieza anónima del siglo XIV. Ha sido comenzar a escucharla y sentirme atraído hacia ella, de forma que me cuesta parar. La reproduzco una y otra vez. Felicidades autor anónimo, siete siglos después sigues teniendo en mí un admirador. Lo curioso es que después, he averiguado que se trata de una canción para flagelantes.
Flagelantes que mortificaban el cuerpo para salvar el alma.
Quizás yo sea un flagelante del siglo XXI. Flagelado por mi mente. Quizás por esto mi mente no me permite dejar de escuchar esta canción.
martes, 31 de enero de 2012
Caminar
Quiero decir unas palabras a favor de la Naturaleza, de la libertad total y el estado salvaje, en contraposición a una libertad y una cultura simplemente civiles; considerar al hombre como habitante o parte constitutiva de la Naturaleza, más que como miembro de la sociedad. Desearía hacer una declaración radical, si se me permite el énfasis, porque ya hay suficientes campeones de la civilización; el clérigo, el consejo escolar y cada uno de vosotros os encargaréis de defenderla.
En el curso de mi vida me he encontrado sólo con una o dos personas que comprendiesen el arte de Caminar, esto es, de andar a pie; que tuvieran el don, por expresarlo así, de sauntering [deambular]...
La verdad es que hoy en día no somos, incluidos los caminantes, sino cruzados de corazón débil que acometen sin perseverancia empresas inacabables. Nuestras expediciones consisten sólo en dar una vuelta, y al atardecer volvemos otra vez al lugar familiar del que salimos, donde tenemos el corazón. La mitad del camino no es otra cosa que desandar lo andado. Tal vez tuviéramos que prolongar el más breve de los paseos, con imperecedero espíritu de aventura, para no volver nunca, dispuestos a que sólo regresasen a nuestros afligidos reinos, como reliquias, nuestros corazones embalsamados. Si te sientes dispuesto a abandonar padre y madre, hermano y hermana, esposa, hijo y amigos, y a no volver a verlos nunca; si has pagado tus deudas, hecho testamento, puesto en orden todos tus asuntos y eres un hombre libre; si es así, estás listo para una caminata.
Para ceñirme a mi propia experiencia, mi compañero y yo –porque a veces llevo un compañero, disfrutamos imaginándonos miembros de una orden nueva, o mejor, antigua: no somos Caballeros, ni jinetes de cualquier tipo, sino Caminantes, una categoría, espero, aún más antigua y honorable. El espíritu caballeresco y heroico que en día correspondió al jinete parece residir ahora –o quizás haber descendido sobre él— en el Caminante; no el Caballero, sino el Caminante Andante.
En el curso de mi vida me he encontrado sólo con una o dos personas que comprendiesen el arte de Caminar, esto es, de andar a pie; que tuvieran el don, por expresarlo así, de sauntering [deambular]...
La verdad es que hoy en día no somos, incluidos los caminantes, sino cruzados de corazón débil que acometen sin perseverancia empresas inacabables. Nuestras expediciones consisten sólo en dar una vuelta, y al atardecer volvemos otra vez al lugar familiar del que salimos, donde tenemos el corazón. La mitad del camino no es otra cosa que desandar lo andado. Tal vez tuviéramos que prolongar el más breve de los paseos, con imperecedero espíritu de aventura, para no volver nunca, dispuestos a que sólo regresasen a nuestros afligidos reinos, como reliquias, nuestros corazones embalsamados. Si te sientes dispuesto a abandonar padre y madre, hermano y hermana, esposa, hijo y amigos, y a no volver a verlos nunca; si has pagado tus deudas, hecho testamento, puesto en orden todos tus asuntos y eres un hombre libre; si es así, estás listo para una caminata.
Para ceñirme a mi propia experiencia, mi compañero y yo –porque a veces llevo un compañero, disfrutamos imaginándonos miembros de una orden nueva, o mejor, antigua: no somos Caballeros, ni jinetes de cualquier tipo, sino Caminantes, una categoría, espero, aún más antigua y honorable. El espíritu caballeresco y heroico que en día correspondió al jinete parece residir ahora –o quizás haber descendido sobre él— en el Caminante; no el Caballero, sino el Caminante Andante.
Henry David Thoreau
domingo, 17 de abril de 2011
Reflexiones
Tengo necesidad de sentir el Sol calentando mi rostro y mis manos. Ahora siento mi cuerpo. Casi todo mi "yo" es cuerpo. mi mente ha dominado mi vida, me ha dado muchas satisfacciones y me alimenta, pero también ha atrofiado mi cuerpo, mi "yo" físico. Si consigo consolidar este descubrimiento, se abre una perspectiva de una especie de nuevo nacimiento al mundo. Sentirme cada segundo. El sentimiento Romántico resurge. En su momento me resultó muy pragmático, pero ahora temo que se pueda transformar en destructivo. El Romanticismo, es una fuerza Celeste o Infernal, a la que debemos estigmas Eternos. sábado, 22 de enero de 2011
Antes del atardecer
Por casualidad, vi los últimos 30 minutos de una película titulada "Antes del atardecer". No me interesó ver el resto de película que me perdí, y me imagino que tuve suerte de ver sólo la última parte, de modo que me libré de una sentada de posible aburrimiento un tanto rosa. Sin embargo, me ha hecho pensar en el cercano atardecer que se aproxima en mi vida. No necesariamente mi pensamiento va en la línea del amor, de lo ciertamente difícil que es coincidir en el tiempo y en el espacio con la persona a quien amar y compartir la vida. Eso es una utopía a la que según la fortuna nos podemos aproximar en mayor o menor medida. Pero como digo, no necesariamente mis pensamientos siguen esa línea. Más bien se trata del tiempo perdido durante el amanecer y la mañana. Recuerdo la frase de Bukowsky:
"A veces me miro mis manos y me doy cuenta que podría haber sido un gran pianista o algo así. Pero, ¿Qué han hecho mis manos?. Rascarme las pelotas, firmar cheques, atar zapatos, tirar de la cadena de los inodoros, etc., etc. He desaprovechado mis manos. Y mi mente."
Ahora quiero aprovechar cada día antes del atardecer. No me reconozco en la gente de mi edad. Tampoco lo hago con gente más joven. Me vuelve a acompañar Nirvana. Kurt Cobain se convierte en un nuevo héroe romántico, como en su momento lo fueron los protagonistas cursis e inútiles de algunas novelas del XIX.
"A veces me miro mis manos y me doy cuenta que podría haber sido un gran pianista o algo así. Pero, ¿Qué han hecho mis manos?. Rascarme las pelotas, firmar cheques, atar zapatos, tirar de la cadena de los inodoros, etc., etc. He desaprovechado mis manos. Y mi mente."
Ahora quiero aprovechar cada día antes del atardecer. No me reconozco en la gente de mi edad. Tampoco lo hago con gente más joven. Me vuelve a acompañar Nirvana. Kurt Cobain se convierte en un nuevo héroe romántico, como en su momento lo fueron los protagonistas cursis e inútiles de algunas novelas del XIX.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Un aire familiar
Cuando vi a este gorila, le encontré cierto aire familiar. Pero no sabía explicarlo.

Esta tarde, me he sorprendido a mí mismo ensimismado en mis pensamientos y preocupaciones, reflejado en el cristal de la ventana. Evidentemente, he descubierto por qué la expresión del gorila me resultaba enormemente familiar.
Esta tarde, me he sorprendido a mí mismo ensimismado en mis pensamientos y preocupaciones, reflejado en el cristal de la ventana. Evidentemente, he descubierto por qué la expresión del gorila me resultaba enormemente familiar.
sábado, 29 de mayo de 2010
BIRTH SCHOOL WORK DEATH
Inspirado por la canción BIRTH SCHOOL WORK DEATH THE GODFATHERS, reflexiono sobre la linealidad de mi vida. Sin salirme del guión. Un buen guión eso sí, pero no dejando lugar a la improvisación.
Trato de ver la mitad de la botella del tiempo que me queda medio llena, para incorporar a mi vida la parte de aventura que añada esta nueva palabra a las dos últimas del título de éste post que me quedan por seguir experimentando.
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